ALFREDO GISHOLT
EN BLANCO Y NEGRO
El trabajo para esta exposición fue realizado entre marzo y abril del 2025 durante mi estancia en la Ciudad de México y tepoztlán, Morelos. La obra fue concebida como una respuesta a la experiencia visual de lo cotidiano. Mi intención no era reproducir fielmente los motivos referenciados, si no plasmar de forma material el impacto que me provocan, ya sea, emocional, poético o disonante.
El papel es un material noble y sencillo. La acumulación de este maerial a través del tiempo me da la oportunidad de construir cada una de las composiciones sin saber cuál va a ser el resultado. Este proceso continúa hasta llegar un momento en que la transformación y acumulación tienen una presencia singular, tan sorpresiva y real como cada una de las experiencias que la informan.
Dibujar con tijeras es como construir una choza.
La fotografía surge por la necesidad de ver lo que me llama la atención visualmente, de ver en que me fijo y documentarlo. El dialogo que existe entre los collages y las fotografías es un espejo de mi interés en la relación entre lo abstracto y lo reconocible. La tensión que existe entre ambos lenguajes visuales ha vivido en mi estudio por mucho tiempo.
Henri Matisse dice que «para ser pintor hay que cortarse la lengua». Esta obra es reflejo de haberle escuchado.
OBRAS